Encuestas de satisfacción ciudadana
En la administración el ciudadano no puede elegir otro proveedor, y por eso mismo la insatisfacción no aparece en ninguna cifra de negocio. Solo se ve si se pregunta, y suele concentrarse en tres cosas: cuánto esperó, si entendió lo que le dijeron y si se resolvió su gestión. Sin datos, cualquier propuesta de mejora se discute con opiniones; con ellos, se discute con números.
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Qué preguntar en servicios públicos
Estas son las preguntas que de verdad distinguen a un cliente que vuelve de uno que no:
- ¿Fue clara la información que recibiste? Escala de 1 a 5 La primera fuente de trabajo repetido: quien no entendió qué documentación traer vuelve otro día, y ocupa dos veces la misma ventanilla.
- ¿Cuánto tiempo tuviste que esperar? Opción única, por tramos En tramos, no en escala. Convertido en minutos se puede cruzar con la hora y el día, y sirve para justificar refuerzos con datos.
- ¿Cómo te trató la persona que te atendió? Caras, de 1 a 5 Es lo que más se recuerda y lo que menos depende del presupuesto. También lo que más injustamente carga con la frustración de la espera.
- ¿Se resolvió tu gestión? Sí / No El equivalente útil a la recomendación en este sector. Nadie recomienda una oficina de empadronamiento, pero todo el mundo sabe si salió con su asunto resuelto.
- ¿Volviste a tener que venir por lo mismo? Sí / No La pregunta más valiosa para quien decide. Cada vuelta es un procedimiento mal diseñado, y se mide en horas de personal y en horas del ciudadano.
Puedes usarlas tal cual: la encuesta prediseñada de servicios públicos ya viene con ellas, y las cambias en dos clics si tu negocio funciona distinto.
Cuándo enviarla
Al terminar la gestión, con un QR en la ventanilla, o por email si el trámite fue telemático.
- Por dónde
- QR en la ventanilla y en la salida, con enlace anónimo. Para trámites telemáticos, un enlace al final del proceso o en el correo de confirmación.
- Cuándo
- Justo al terminar la gestión, sin intermediarios. Preguntar días después reduce mucho la participación y sesga hacia quien salió especialmente enfadado.
- Cada cuánto
- Siempre disponible, y con campañas concretas cuando quieras medir un cambio: dos meses antes y dos meses después de modificar un procedimiento.
Los errores que se repiten en el sector
- Usar la pregunta de recomendación tal cual. Nadie «recomienda» una oficina de empadronamiento. En este sector conviene sustituirla por la resolución de la gestión, que es el equivalente útil.
- Preguntar solo en la oficina. Quien hizo el trámite por internet vive un servicio completamente distinto, y muchas veces peor, sin que nadie se lo pregunte nunca.
- Recoger datos personales sin necesitarlos. Si lo que quieres es medir el servicio, el enlace anónimo basta y te evita tratar datos que después hay que justificar, custodiar y borrar.
Qué hacer con las respuestas
Las gestiones que obligan a volver una segunda vez son el mejor indicador de un procedimiento mal diseñado, y el más fácil de justificar ante quien decide.
En el panel ves la nota media, el NPS y todos los comentarios. Y si alguien puntúa por debajo del umbral que fijes, te llega un correo con su respuesta para poder llamarle el mismo día, antes de que la queja acabe en Google.
Qué significa cada resultado
Una nota baja no dice dónde está el problema. Estas son las lecturas que más se repiten:
Mucha gente responde que tuvo que volver
Es el dato más accionable de toda la encuesta: hay un trámite cuya información previa no funciona.
Qué tocar: Revisa qué documentación se pide y cómo se anuncia. Arreglar la web o el cartel de entrada quita trabajo a la ventanilla desde el primer día.
La espera larga y el trato alto
El personal está sosteniendo un problema estructural con su actitud. Es el argumento más sólido que vas a tener para pedir refuerzo.
Qué tocar: Presenta las dos notas juntas. Separadas parecen opiniones; juntas describen exactamente dónde está el cuello de botella.
La claridad baja en un trámite concreto
No es un problema de la oficina: es un formulario o una instrucción mal redactada, y afecta a todo el mundo por igual.
Qué tocar: Es lo más barato de arreglar de esta lista y lo que más carga quita. Reescribir una instrucción cuesta una tarde.
El trámite telemático puntúa peor que el presencial
Pasa más de lo que se cree. Digitalizar sin medir suele trasladar la dificultad al ciudadano en vez de eliminarla.
Qué tocar: Compara las dos vías con las mismas preguntas antes de dar por buena una digitalización.
Cómo se pone en marcha
- Eliges la encuesta prediseñada de servicios públicos y le cambias lo que quieras.
- La repartes con un enlace, un código QR o invitaciones por email, una para cada cliente.
- Miras los resultados según van llegando, y actúas sobre lo que sale bajo.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden recoger respuestas anónimas?
Sí, y en atención ciudadana es lo habitual: con un enlace público o un QR, sin ningún dato personal.
¿Cumple con protección de datos?
Si usas el enlace anónimo no recoges datos personales. Si envías invitaciones por email, tratas datos y necesitas base legal para ello.
¿Se puede comparar entre oficinas?
Sí, una encuesta por oficina con las mismas preguntas y comparas resultados.
¿Sirve para medir un servicio antes y después de cambiarlo?
Es de los mejores usos que tiene. Mismas preguntas, dos periodos, y la comparación deja de ser una impresión para convertirse en un dato defendible.
¿Cómo consigo que participe la gente mayor?
Con el QR bien visible y ayuda del personal de sala, o con papel para volcar después. La participación digital cae mucho por encima de cierta edad y conviene tenerlo en cuenta al leer los resultados.
¿Vale para servicios municipales que no son ventanilla?
Sí: bibliotecas, instalaciones deportivas, limpieza viaria o transporte urbano. Cambian las preguntas, no el planteamiento.
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